Soy de esas personas que toman el café sin azúcar, que no beben refrescos, cuyos desayunos no provienen de una caja de cartón y hace muchísimo que no compro galletas, ni tartas, ni chocolate, así que no me parecía que fuera la persona ideal para aceptar el reto pasar un mes sin azúcar. Sin embargo, sí me gustan los dulces así que me apunté. Y esto fue lo que pasó.

Aunque suelo llenar el carro de la compra con cosas naturales, sí tomo algo de chocolate si lo hay en la oficina, por ejemplo. Y sigo picando más y más trozos a lo largo del día. Si voy a casa de alguien y ponen unas galletas con el café, seguro que cojo alguna. Y luego otra y luego otra. Si me ofrecen un trozo de tarta, sería raro que dijera que no. Me conozco, esas son mis 3 debilidades.

Dieta sin azúcar: Huevos revueltos con salmón y aguacate

Día 1, 1 de enero: Me decanto por huevos revueltos con aguacate, beicon y tomates para desayunar. Algo que suelo tomar. Empezamos bien. Sin embargo, anoche fue Fin de Año, así que tengo limpiar y retirar algunas botellas, boles y una fondue de chocolate. Me dirijo a la cocina para deshacerme de ese chocolate que no puedo comer en 31 días y, sin darme ni cuenta, rompo un trozo y me lo como. Sí, chocolate para desayunar (esas cosas que puedes hacer cuando eres adulto y ya no vives con tus padres). Después de 50 minutos de vivir sin azúcar, ya he fallado en mi reto. Pero no pasa nada, mañana es lunes y todos los planes se deben empezar un lunes, ¿no?

Día 1, toma 2: Me fui a dormir algo más tarde de lo que debía, así que me levanto algo cansado y bajo de fuerza de voluntad en mi primer día del reto. Desayuno unas gachas con frutos del bosque y semillas de linaza. No he preparado nada para comer: estar cansado y no tener la comida preparada no es ponértelo fácil precisamente. Me voy a un restaurante de sushi que hay al lado de la oficina, pensando que el sushi es una buena idea. Cuando estoy en la cola me acuerdo de que el arroz del sushi tiene azúcar añadido. Entonces cambio al sashimi, que además es más caro. El primer día de trabajo después de las vacaciones me mantiene muy ocupado y no paro en todo el día, lo que normalmente me haría caer en algo dulce, pero me mantengo fuerte y me quito los antojos con frutos secos. Otra ocasión en la que suelo ir a por algo dulce es justo antes de salir a correr, para darme un poco de energía extra. Pero hoy no. Hago un salmón al horno, judías y boniatos y consigo llegar a la tercera y última comida del día sin azúcar. Día 1 del reto sin azúcar, completado.

Dieta sin azúcar: pimiento rojo y verduras

Llega el día 2 y otra vez no me he preparado la comida. Está claro que no he aprendido nada del día 1. Me decanto rápidamente por ir al súper a por unos filetes de caballa, arroz de microondas y guisantes. Me pongo a buscar las latas de guisantes (pasando por el pasillo de los chocolates dos veces) y cuando las encuentro veo que contienen guisantes, agua… ¡Y azúcar! ¿Por qué contiene azúcar una lata de guisantes? Parece que el azúcar está presente en casi toda la comida envasada, no se libran ni unos guisantes. Parece que las judías sí han huido de su destino azucarado: la lata contiene judías y agua como cabría esperar. Escojo un filete de trucha y voy a la oficina. Así son las cosas cuando tienes que improvisar una comida sin azúcar.

Como esta vez sí que he aprendido la lección, me doy cuenta de que preparar la comida es clave a la hora de evitar el azúcar y conseguir dejarlo. Así que me dispongo a preparar y planear mis comidas para el resto del mes. Me aseguro de tener una bolsa de frutos secos a mano para picar durante mi reto. La parte social es el verdadero reto cuando intentas dejar el azúcar, pero he descubierto que comer con antelación es una buena clave y también aceptar que tendrás que rechazar lo que te ofrezcan sin dudarlo. Lo que también ayuda es rodearte de gente que te apoye. Por suerte para mí, al trabajar en Runtastic estoy rodeado de gente que piensa como yo, que me apoya y que me ayuda a mantenerme firme en mis objetivos. Dejar el azúcar no es fácil y necesitarás fuerza de voluntad para conseguirlo. Lo de dejar el azúcar se ha puesto de moda en los dos últimos años por unas cuantas buenas razones. Durante mi reto me he estado informando sobre el tema viendo películas y documentales sobre el azúcar y su consumo. Esto me abrió los ojos.

Dieta sin azúcar: Salmón a la plancha con verduras

¿Por qué es tan malo el azúcar?

El azúcar está en todas partes. De hecho, está en el 80% de la comida envasada. Es altamente adictivo y provoca estragos en el cuerpo. El azúcar no sólo altera los niveles de energía, sino que también altera las hormonas. Con el tiempo, estas fluctuaciones constantes dejan los niveles hormonales en desequilibrio y no cumplirán su función como deben. Cuando tomamos azúcar, se libera insulina desde el páncreas para eliminar la glucosa de la sangre. Finalmente, esta demanda constante, combinada con los altos niveles de insulina y glucosa, llevan a que el páncreas produzca menos insulina con el tiempo, lo cual causa resistencia a la insulina, la precursora de la diabetes. Además, si la energía del azúcar no se quema justo después de su consumición, se convertirá en grasa que se almacenará en el cuerpo.

Dejar el azúcar y perder peso

Durante mi reto perdí unos 3 kg (si bien es cierto que mi reto empezó justo después de esa época de excesos que es la Navidad). Aparte de eso, continué corriendo y comiendo como me apetecía (siempre y cuando no hubiera azúcar de por medio, claro). A las dos semanas empecé a notar que estaba más definido, lo cual no está nada mal considerando que aún no había ido al gimnasio en todo el mes de enero. Esto me hace preguntarme qué clase de grasa se pierde cuando haces una dieta sin azúcar. Por las mismas fechas me di cuenta de que había empezado una dieta alta en grasas, moderada en carbohidratos y proteínas: frutos secos, queso, aguacates y mantequilla de cacahuete se convirtieron en aperitivos frecuentes. Las comidas principales contenían carbohidratos o verduras, junto con carne o pescado. Esto me hizo adaptarme a la grasa, empecé a quemar grasa para obtener energía, en lugar de azúcar o glucosa.

Dieta sin azúcar: boniatos al horno

5 cosas que aprendí al llevar una dieta sin azúcar:

1. El azúcar está en todas partes

El azúcar se pasea a sus anchas por todas partes. La próxima vez, echa un vistazo a lo que compras. Lee las etiquetas de algunos productos y verás cuántos de ellos contienen azúcar. El azúcar viene presentado de muchas maneras. Puede que no esté escrito “azúcar” exactamente, pero si las palabras que ves acaban en “-osa”, probablemente lo sean. Un desayuno supuestamente saludable con yogur con cereales y fruta y un vaso de zumo de naranja puede contener hasta 14 cucharaditas de azúcar. La cantidad recomendada para todo un día son 7.

2. La claridad mental y la concentración aumentaron

Las 2 primeras semanas me sentía un poco confuso. Tuve un par de noches de poco descanso y algunos días muy largos en el trabajo, pero era una sensación distinta a la de estar cansado. Después de las 2 semanas algo cambió. De repente salí de esa fase y me sentí más centrado y con más claridad mental que nunca.

3. Más energía, menos bajones

Desde que empecé mi dieta sin azúcar, mis niveles de energía han ido subiendo y ya nunca recurro al azúcar para darme ese subidón. Me despierto más fresco y enérgico. Además, esa energía me dura todo el día. El bajón de las 3 pm ya no existe y ya no busco algo azucarado para remediarlo.

4. Una piel mejor

Con la dieta sin azúcar he notado que tengo la zona T (la frente y la nariz) menos grasienta. Tomar azúcar en exceso puede causar piel grasa, así que en lugar de ponerte productos en el exterior puedes probar a cuidarte desde el interior (¡el azúcar también produce granos y hasta arrugas!).

5. Amor por la cocina

He vuelto a amar la cocina. Siempre me ha gustado cocinar y siempre suelo preparar comidas sanas. Dado que muchas salsas y productos se esfumaron de mis platos, tenía que cocinar prácticamente todo desde cero. Esto me hizo crear mis propias recetas. Hacía mucho que no lo hacía. Así sabes exactamente qué hay en tu plato.

¿Volveré a comer productos que contengan azúcar? Sí. ¿Y si alguien trae una tarta de cumpleaños a la oficina? Seguro. ¿Y si hay tiramisú de postre en un restaurante? Ni lo dudes. ¿Pero seré más consciente de los productos que tomo e intentaré reducir la ingesta de azúcar? Absolutamente.

Sobre el autor:

Jonathan Meadows

Jonathan es un entusiasta corredor de maratones, con un récord personal de 3:02. A Jonathan le gusta leer sobre nuevas modas en el mundo del fitness, nuevas formas de mejorarse a sí mismo y siempre está dispuesto a aceptar un reto.

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